LOS SERVICIOS DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR



LOS SERVICIOS DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR


Una biblioteca escolar es un dispositivo de acceso a materiales, actividades y oportunidades de lectura y escritura; es parte de un servicio público: la educación, y su condición educativa, la de ser un espacio de aprendizaje, hace necesario ajustar los servicios a sus usuarios. Los servicios de una biblioteca escolar son diferentes a los de cualquier otra biblioteca, porque esta tiene una función pedagógica y los usuarios la visitan generalmente en grupos, con horarios fijos o pactados. Además, si bien se incluyen las tareas y contenidos de aprendizaje del uso de las TIC y la alfabetización informacional, estos se comparten con el área académica de tecnología e informática.

En la presente cartilla se describen brevemente los servicios básicos gestionados por una biblioteca escolar, centrados en el acceso a los recursos y a la información. Se trata de tareas y servicios que el bibliotecario escolar debe realizar para lograr que los Materiales sean visibles para los usuarios y para que todos en la escuela se acerquen a la sede de la biblioteca y aprendan a usarla.

El bibliotecario debe velar porque sus materiales sean usados en la escuela. Al no aprovechar un bien público como la biblioteca escolar y su colección, se cae en una falta contra la ética civil y se puede incurrir en deterioro patrimonial. Por ello, para sacarle el jugo a la colección debemos:

• Generar estrategias de uso significativo de los libros en las aulas.

• Aprovechar lo que haya en otras bibliotecas.

• Integrar la nueva dotación a antiguas colecciones.

• Participar entre todos en la organización y servicios de las bibliotecas.

• Aprovechar otros dispositivos escolares para usar los materiales equitativamente entre cursos, como el servicio social del estudiantado, los voluntariados de padres, las bibliotecas de aula, los bibliobancos, etc.


El reglamento de la biblioteca escolar

Es muy importante que cada biblioteca escolar tenga un reglamento sencillo y siempre a la vista para que los docentes y los estudiantes de todos los grados lo conozcan. El comienzo de año es un buen momento para recordar, a través de un volante, los horarios de apertura, las modalidades de atención a grupos en los horarios escolares, los servicios que existen para grupos e individuos, y cómo se hace uso de tales servicios.

En el reglamento se deben establecer unas normas generales muy claras sobre lo que se permite y lo que se evita en la biblioteca, como modular el volumen de la voz, circular en la biblioteca adecuadamente e ingresar comidas, bebidas, implementos deportivos y materiales electrónicos. Asimismo, los turnos y tiempos de uso de los computadores deben reflejarse en el reglamento. Otro aspecto que debe aparecer es el cuidado de los materiales: la manipulación de libros con las manos limpias y secas, pasando cuidadosamente las hojas y sin doblar hacia atrás, forzando los lomos. 

También debe especificarse si hay materiales en la colección cuya circulación se restringe a los docentes, como películas o video juegos, o si hay elementos que se prestan solamente en sala, como los juegos de mesa o los naipes, o si hay materiales que no se pueden llevar a domicilio, como los libros de referencia. También el reglamento de la biblioteca escolar debe establecer cuántos libros se pueden prestar a un estudiante, a un docente o a un aula. Tenga en cuenta que cuando las colecciones escolares son pequeñas, se prestan los libros de uno en uno, para que todos puedan conocerlos y usarlos.

En el manifiesto de la IFLA2 se asegura que «…cuando los bibliotecarios colaboran con los maestros, los alumnos mejoran su nivel de conocimiento y manejo de la lengua escrita, sus capacidades de lectura, de aprendizaje y de resolución de problemas, y sus habilidades en informática y tecnologías de la comunicación». Por esta razón, los servicios que la biblioteca escolar ofrece a su comunidad de usuarios deben ser coherentes con los programas educativos de la escuela, y sustentar las metas delineadas en el Proyecto Educativo Institucional

(PEI). En ese sentido, el bibliotecario escolar debe ofrecer servicios educativos, con una programación propia, y desarrollar actividades integradas al quehacer de los maestros.


Formación de usuarios

Parece mentira, pero durante las vacaciones tanto los estudiantes como los docentes pierden algunos hábitos que aprendieron durante el año escolar. Por ello es recomendable dedicar sesiones especiales a la formación de usuarios al comienzo del año, sin abandonar las sesiones ya previstas con los estudiantes.

La formación de usuarios no es un tour guiado por la biblioteca. En cada visita en grupos se enseña a los estudiantes, dependiendo del grado en que estén, una destreza diferente en la biblioteca, como usar los equipos electrónicos, ordenar alfabéticamente los libros de ficción, reintercalar los materiales de referencia, buscar datos en Internet o en los libros de información. Lo ideal es que estas competencias se desarrollen como parte de una búsqueda auténtica o de una lectura real, no como un ejercicio de repetición.


Lectura, sesiones y consulta en sala

Este es el servicio más frecuente en las bibliotecas escolares e incluye la visita de grupos completos semanalmente. En estas sesiones se combina la atención a las consultas de los estudiantes individualmente o en grupo —guiando las pesquisas más que resolviéndolas— y las sesiones didácticas propiamente, que pueden ser talleres de biblioteca o parte de una unidad temática pensada para varias sesiones.

Estas visitas y sesiones de lectura en sala deben estar cuidadosamente planeadas para que los materiales requeridos durante la sesión estén preparados, y el bibliotecario tenga clara su secuencia de rutinas. Las sesiones en biblioteca tienen unos protocolos de entrada y ubicación de los estudiantes en el lugar elegido por el bibliotecario para su sesión; una introducción de la sesión en la que se anuncia qué, por qué y para qué se realizará la actividad que sigue; el desarrollo de la actividad, y un trabajo en grupo para aplicar lo aprendido con un resultado esperado y observable. Puede tratase, por ejemplo, de una lectura seguida de un juego; de trabajo cooperativo de escritura, por subgrupos que socializan al final su resultado; de una actividad en el rincón de lectura, seguida de una canción, un baile o un ejercicio con gestos y movimientos.

En todo caso, debe tratarse de sesiones con secciones cortas y muy animadas, donde se aprovecha bien el tiempo para que haya oportunidad de hojear, leer y sacar prestados materiales, si es el caso.


Lectura y libros al aula

A veces la biblioteca es muy pequeña y está casi siempre ocupada por otras actividades de grupos que investigan o trabajan allí. En esos casos, es el bibliotecario el que concerta con el docente tiempos para visitar el aula y hacer lectura en voz alta con los estudiantes, hablar de un autor o género y promover los libros que tiene. No se trata de interrumpir la clase ni de reemplazar al docente —que debe permanecer presente todo el tiempo—, tampoco de dictar una materia: es una visita «a domicilio» de Doña Biblioteca a cada aula.

Cuando se trata de grados de preescolar, la visita de Doña Biblioteca al salón puede ser una sorpresa (conocida por el docente, desde luego) en la que hay un breve receso para ponerse en círculo y escuchar una narración o una canción. También puede aprovecharse la visita al aula para mostrar libros que podrían llamar la atención al grupo o al docente. En ese caso, Doña Biblioteca puede anunciarse con una campanita o pito, dependiendo de la bulla que quiera darle a su visita.

El bibliotecario puede también llevar cajas de libros al aula para realizar una sesión de lectura silenciosa o para llevar, por un periodo, libros que el docente necesita en clase. En tal caso, es el bibliotecario o uno de sus ayudantes o voluntarios quien lleva los libros al salón. Si la colección es grande, los libros se pueden dejar allí por un tiempo bajo la responsabilidad del docente. Si tenemos pocos libros, el bibliotecario debe regresar con ellos a su sede una vez terminada la clase.


Préstamo externo

Es quizás el servicio más importante de la biblioteca escolar, porque asegura que los libros circulen en casa, donde pueden ser compartidos con la familia. Cuando se tienen pocos libros, los préstamos deben hacerse a última hora de la tarde, para que los materiales sean devueltos a primera hora de la mañana; o el viernes, para que la devolución sea a primera hora del lunes.

Esto implica mantener horarios para estas tareas y cumplirlas rigurosamente, pues están en juego los derechos que tienen por igual estudiantes y docentes a acceder a los libros. Insista en la devolución a tiempo y pacte dentro del reglamento consecuencias para quien devuelve los libros tarde. Por ejemplo, puede establecer que el moroso no pueda sacar libros por el mismo número de días de la demora. Trabaje el mecanismo del préstamo con los cursos; así enseñará el procedimiento gradualmente hasta que todos sepan cómo funciona.


Reserva de espacios

El tiempo lectivo en la vida educativa es muy valioso. El año escolar es muy corto y la jornada escolar es más breve aún. Tener tiempos muertos en el horario de la biblioteca o la sala de lectura vacía y el rincón de lectura recreativa desierto es desaprovechar un ambiente de aprendizaje. Úselo de forma concertada con los docentes. A los estudiantes les encanta cambiar de lugar, salir del salón, variar sus actividades, ver otras cosas y materiales. Ponga su biblioteca a disposición de los docentes y grupos como si fuera un aula que se usa solidaria y cumplidamente.

Para su gestión, establezca un formato de reserva en el que se indique cuántos estudiantes llegarán (no más de un curso por maestro), qué van a hacer, por cuánto tiempo se quedarán y qué apoyo suyo necesitan. Insista en la puntualidad de llegada y de salida.

En estas sesiones es cuando más atento y proactivo debe ser: no permanezca en su escritorio, ¡circule entre los alumnos y brinde ayuda! ¡Es la oportunidad de mostrarse a sus usuarios!

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